Una vez más llegó la Navidad y de nuevo queríamos sorprender a nuestros clientes con un regalo original. Bueno, imaginamos que sorprendidos se quedaron cuando recibieron una calabaza de 8 kilos en la oficina. A ver, mal pensados. No queremos que la gente entienda que queremos dar calabazas a nuestros clientes. Ni mucho menos. Nuestra intención era regalar algo muchísimo más delicioso que, por culpa de un organismo llamado OMS, resultaba ser más mortal que la picadura de una cobra real. Pero bueno, como era Navidad y tiempo de darse un capricho, este gigantesco cucurbitáceo no era lo que parecía y aquí tenéis la prueba que lo demuestra. Para todos aquellos que hayáis recibido nuestro regalo sólo os podemos decir que lo abráis, gritad ¡¡¡ALELUYA!!! a la salud de la OMS y si después queréis, dedicadle una oda a la calabaza mientras la tiráis por la ventana. ¡Feliz Sanidad!

PD: primero, queremos agradecer enormemente a José Luis Cuerda su cameo, su disposición, su entrega, su paciencia y su mordaz y sincera crítica a nuestro regalo.

Y segundo, para aquellos que no sois clientes y en un futuro os animáis a recibir un regalo de este calibre, ya sabéis… Nos hacéis una llamada, una visita, escribís un correo y nos conocemos. Mientras, aquí tenéis una selección de imágenes del proceso de elaboración del regalo. Esperamos que para el año que viene se nos ocurra algo menos… laborioso… o todo lo contrario.