El arte de pintar con las manos

Hoy os presentamos a Paolo Troilo, un artista autodidacta que comenzó a dibujar a la edad de 4 años. Ya hecho todo un zagal, Paolo decidió darse una oportunidad y se trasladó a un pequeño estudio para dar rienda suelta a su creatividad. Salió a comprar todo lo necesario y al volver se dio cuenta que sus pinceles habían desaparecido. Eso, más que ser un inconveniente, se convirtió en todo un aliciente. Y se puso manos a la obra, nunca mejor dicho.

Artistas hiperrealistas los hemos visto por centenares, pero el gran valor de las obras de Paolo es que en todas ellas sus dedos son los pinceles que transforman el vacío de un lienzo en una estampa llena de vida. Una vez terminado el cuadro (todos ellos siempre en blanco y negro) remata sus obras con salpicaduras de pintura para dotarlas de más fuerza y movimiento. Tal vez en alguna de ellas este recurso se nos antoja excesivo, pero el resultado en la mayoría de los casos es “realmente” impresionante.

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