A relaxing bath in Jigokudani

No vamos a descubrir nada nuevo diciendo que estamos en invierno, que hace un frío que pela, que donde se está mejor es en la cama o que el temporal Janus esta azotando de lo lindo por los Estados Unidos y ya se ha llevado a unos cuantos por delante.

Pero claro, de repente vemos las fotos de los monos de la nieve del Parque Nacional de Jyoshinetsu y se nos queda la cara de eso, de primates congelados.

Jigokudani Yaen-Koen se encuentra en la ciudad de Yamanouchi (Nagano) y es conocido por tener unas piscinas termales donde unos macacos oriundos de la zona combaten las bajas temperaturas del lugar dándose buenos y calientes chapuzones. La zona ya era conocida, pero se puso de moda gracias a los Juegos Olímpicos de invierno de 1998 y desde ese día no deja de ser visitado diariamente por nosotros, sus descendientes. En este parque natural los monos viven en total libertad y los visitantes pueden verlos y fotografiarlos sin problemas. Eso sí, abstenerse de tocarlos, darlos de comer, mirarlos a los ojos (curioso pero cierto) y, ni mucho menos, darse un baño con ellos por mucha envidia que nos den. Ya que si hiciéramos alguna de estas cosas nos arriesgaríamos a que nos cortaran los nakasones.

Las fotos que ilustran este envidiable post son de Issei Kato, fotógrafo de la agencia Reuters, especializado en retratar con su cámara los desastres de Fukushima como en sus reportajes Fishing in Fukushima o The Quiet of a Nuclear Beach. Pero esta parte, sólo tomadlo como nota informativa.

Lo que queríamos remarcar es primero, la envidia que nos dan los macacos. Y segundo, constatar una vez más que no estamos alejados de nuestros antecesores.

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